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sábado, 17 de noviembre de 2012

TIBURÓN 4: La Venganza (USA, 1987)

Título original: Jaws: The Revenge. Dirección: Joseph Sargent. Guión: Michael De Guzman. Producción: Universal Pictures. Música: Michael Small. Intérpretes: Lorraine Gary, Lance Guest, Michael Caine, Karen Young, Mario Van Peebles, Judith Barsi, Lynn Whitfield, Mitchell Anderson.  Duración: 89 minutos.

De qué va: Un enorme tiburón blanco vuelve a la isla de Amity diez años después de que el primero provocara el terror en sus playas. Como rezaba la publicidad, esta vez es algo personal hacia la estirpe de los Brody. Ellen Brody, viuda del antiguo Sheriff Brody, no está dispuesta a permitir que les pase nada a sus retoños...

 La criatura: De nuevo un gran blanco, de proporciones todavía más estratosféricas si cabe que los anteriores y además con una inteligencia digna de un mamífero superior, hasta el punto de ser capaz de rastrear a un Brody a miles de kilómetros de distancia. Desgraciadamente este "Bruce 2.0" tiene más que nunca un aspecto de espectáculo de parque temático que le valió el "razzie" 1987 a los peores efectos especiales. Pienso que se quedaron cortos.

La película: La saga Jaws entra directamente en el terreno de lo fantástico con un tiburón capaz incluso de conectarse telepáticamente con su archienemiga, Ellen Brody, de suspenderse durante segundos en el aire y de encontrar a los Brody por muy lejos que estos huyan de su presencia. Obviando por completo el tercer título de la saga, la película parte de la segunda entrega, con el Jefe Brody ya fallecido por ataque al corazón - aunque aparecerá en algunas fotos y tomas de archivo -,  el hijo menor de este, Sean, sustituyéndole en el cargo, y una viuda obsesionada con los tiburones. Desgraciadamente todo esto supone un espejismo, la acción se desplaza a las Bahamas y allí tanto el absurdo guión como la tristísima realización televisiva echan de inmediato por tierra las esperanzas de una saga que había entrado en barrena desde el mismo momento en el que Zanuck y Brown abandonaron la producción al ser rechazada por la Universal su propuesta para el tercer título de la serie.

Después de los pobres resultados de la anterior entrega parecía acertado confiar la dirección a un profesional como Joseph Sargent, perteneciente a una loable generación de realizadores talentosos que habían surgido de la televisión allá por los 70 y que contaba con títulos tan estimables como Pelham 1, 2, 3 o McCarthur, el general rebelde.  Desgraciadamente Sargent se muestra apático y ajeno al rodaje, con una realización plana y un uso de la criatura absolutamente vergonzoso.

Dicho esto, señalar con todo que Jaws: The revenge supone un título mucho más divertido que su inmediato antecesor por lo bizarra de la propuesta, por el reencuentro de antiguos personajes y localizaciones de sobra conocidos por el fan de los dos primeros títulos y por la socarronería Michael Caine, que interpreta al único personaje, en toda la saga, capaz de soltar chascarrillos incluso cuando se encuentra a puntito de ser masticado por la soberbia criatura. Que aprenda el taciturno capitán Quinn.

 A destacar: Entre tanto despropósito es un soplo de brisa fresca el trabajo del competente Michael Small en el score de la cinta. Este veterano compositor, bregado en multitud de grandes títulos - El síndrome de China, Marathon Man, Las montañas de la Luna...- no osa toserle al gran John WIlliams y partiendo del trabajo que este crea, con el refuerzo de unos instrumentos de viento, una partitura absolutamente épica que por desgracia no viene acompañada de las imágenes que se merece. Pero que conste que él sí lo intenta, y se agradece.


 
Trailer de Jaws: The revenge
 

domingo, 7 de octubre de 2012

TIBURÓN 3 - D: El Gran Tiburón (USA, 1983)

Título original: Jaws 3-D. Dirección: Joe Alves. Guión: Carl Gottlieb & Richard Matheson. Producción: Universal Pictures. Música: Alan Parker. Intérpretes: Dennis Quaid, Bess Armstrong, Simon MacCorkindale, Louis Gossett Jr., Lea Thompson, P.H. Moriarty, John Putch.  Duración: 95 minutos.

 De qué va: El hijo mayor del Sheriff Brody, Mike, trabaja ahora como ingeniero en un gigantesco complejo acuático repleto de diversiones para turistas. El grueso de actividades gira en torno a un gran lago artificial que conecta directamente con mar abierto.

 La criatura: De nuevo los socorridos tiburones blancos. Ahora ya se tienta a la verosimilitud con tiburones de 10-12 metros capaces de elaborar un ataque premeditado o de permanecer prácticamente inmóvil bajo el agua, escondido en unas tuberías. Por si fuera poco las transparencias diseñadas para crear el socorrido 3-D quedan más que evidentes.

 La película: Segunda secuela directa de la obra maestra de Spielberg, este "gran tiburón" no pudo titularse Tiburón 3 en España porque apenas un año antes José Frade ya empleó dicho nombre para El último Tiburón, de Castellari en una espabilada labor de marketing que caló, y de qué manera, en los ingenuos espectadores. Una película con todos los mimbres para ser una más que digna secuela. En el guión el gran Matheson y Carl Gotlieb, responsable directo de los mayores logros del guión de la original. Un reparto apañado que combinaba estrellas con jóvenes promesas: Dennis Quaid, Simon MacCorkindale, Lea Thompson, Louis Gossett Jr., etc. Todo ello orquestado por el director de segunda unidad del Tiburón original.

Desgraciadamente Joe Alves se descubre aquí como un pésimo realizador (de hecho sigue siendo, hasta la fecha, su única película como director) incapaz de hacer avanzar la narración en un conjunto completamente deslavazado, una serie de escenas apenas hilvanadas por un hilo argumental totalmente irrisorio que evidencia, además de la incapacidad de Alves, la nula implicación en el proyecto de Matheson y Gottlieb. El film parece más interesado en mostrarnos algunos efectos 3D que, a día de hoy, resultan completamente intrascendentes. Por si todo esto fuera poco, el tiburón aparece poco, tarde y casi nunca interactuando con personajes de carne y hueso. Si a ello añadimos que ya no está la partitura de Williams para crearnos un mínimo de inquietud, el visionado de este Tiburón 3D puede resultar una experiencia ciertamente dolorosa.

A destacar: Entre este desaguisado apenas brillan algunas ideas válidas como el ataque del monstruo a los corredores submarinos o a la cabina de mandos del complejo turístico. Ideas que fueron convenientemente recogidas y desarrolladas con mayor acierto en la posterior Deep Blue Sea.
 
 

 
Fragmentos del film en 3-D
(Se recomienda para su visionado el uso de gafas bicolor)
 

domingo, 26 de agosto de 2012

TIBURÓN 2 (USA, 1978)


Título original: Jaws 2. Dirección: Jeannot Szwarc. Guión: Carl Gottlieb & Howard Sackler. Producción: Universal Pictures. Música: John Williams. Intérpretes: Roy Scheider, Lorraine Gary, Murray Hamilton, Joseph Mascolo, Jeffrey Kramer, Ann Dusenberry, Mark Gruner, Collin Wilcox Paxton.  Duración: 12 minutos.

De qué va: Cuatro años después de los terribles acontecimientos narrados en el primer film, la isla de Amity parece haber recobrado la tranquilidad. No obstante, la desaparición de un par de buceadores y un extraño accidente en una lancha motora hacen que el Jefe Brody reviva viejos fantasmas.

La criatura: De nuevo un enorme tiburón blanco de 10 metros aproximadamente. Más precavido que su antecesor, los ataques ya no se producen a pie de playa, sino a unos kilómetros de la costa, convirtiendo en serio deporte de riesgo las actividades acuáticas de la isla.

La película: Secuela directa del título original, un film que, contra pronóstico, es bastante apreciado por los fans del primero. La magia no se repite, por supuesto - era imposible, Spielberg ya había realizado el film definitivo sobre tiburones - pero sí logra recrear algunos aciertos de su predecesora. Esto se debe al esfuerzo por mantener el equipo técnico y artístico de la original. Así, las únicas ausencias a destacar son la de Benchley en la realización del guión, quedando casi por entero bajo la responsabilidad de Gottlieb, y la de Dreyfuss, que por más que lo intentaron Zanuck y Brown, productores de ambos films, no pudieron contar con su participación. Su ausencia se justifica con una llamada en la que advierte que se encuentra en una expedición por el Antártico.

Caso aparte merece la dirección. Tras el rechazo de Spielberg que argumentaba, no sin razón, que resultaba increíble que otro tiburón de las mismas características diera con sus huesos de nuevo en Amity, se contrató a John Hancock que pronto abandonó la producción, provocando una crisis. Zanuck y Brown entonces decidieron volver al origen y buscar donde habían encontrado a Spielberg: en la nómina de jóvenes y talentosos directores de la serie fantástica Night Gallery. Así fue como Szwarc se hizo con el proyecto.

El caso de Jeannot Szwarc es digno de destacar. El director de origen francés había demostrado su valía en la serie mencionada y no defraudó en la dirección de Jaws 2 con un gran trabajo en las escenas de acción - fue un acierto suyo el hecho de que precediera la aparición de la enorme aleta a los ataques del tiburón, por ejemplo - . Inmediatamente después cumplió con las expectativas en otros dos apreciables films como son En algún lugar del tiempo y Enigma para más tarde ir diluyendo su talento en títulos cada cual más mediocres - Supergilr, Santa Claus... -. Hoy día la televisión lo ha rescatado y es un apreciado director de series de éxito como Smalville, Bones o Fringe. Aunque podríamos destacar diversas secuencias, sin duda la del ataque a las chicas que están realizando esquí acuático se ha convertido en el icono de este film. Muy bien rodado, sirve además para desfigurar a partir de entonces el rostro del animal, logrando que sus aspecto sea aún más terrorífico. El descubrimiento posterior de uno de los cadáveres de las chicas nos regala además uno de los mayores sustos que recordamos en la saga.

A destacar: Mención destacada merece de nuevo la banda sonora de John WiIlliams. Lejos de considerar esta secuela como un mero trabajo alimenticio, el compositor aprovechó la ocasión para ampliar y perfeccionar los logros del primer título creando un score a la altura del original, con unos temas de tintes épicos verdaderamente inolvidables.




TRAILER DE TIBURON 2

viernes, 27 de julio de 2012

TIBURÓN (USA, 1975)


Título original: Jaws. Dirección: Steven Spielberg. Guión: Peter Benchley & Carl Gottlieb. Producción: Universal Pictures & Zanuck/Brown Production. Música: John Williams. Intérpretes: Roy Scheider, Richard Dreyfuss, Robert Shaw, Murray Hamilton, Lorraine Gary, Carl Gottlieb, Jeffrey Kramer Susan Backlinie, Chris Rebello, Jay Mello, Ted Grossman. Duración: 125 minutos.

De qué va: Un enorme tiburón blanco amenaza las costas de Amityville, en Long Island. Las autoridades municipales ante el inminente comienzo de la temporada turística deciden hacer oídos sordos a la advertencia del sheriff de la población (Roy Scheider) y de un joven oceanógrafo (Richard Dreyfuss) que se ha interesado por el caso.

La criatura: La película que lanzó al estrellato de las criaturas espantosas al gran tiburón blanco (carcharodon carcharias). Fácilmente reconocibles por su lomo gris claro en los adultos que unido a su vientre blanco le dan esa denominación. Su cuerpo es de una robustez que contrasta con el aspecto más estilizado de la mayoría de tiburones. El hecho de que su quijada sea capaz de desplazarse hacia fuera de la cabeza, deformándola, le da su aterrador aspecto. Suelen medir de 4 a 6 metros aunque se han llegado a capturar individuos de 9 metros. Otra característica de esta especie es que es la única capaz de emerger totalmente la cabeza del agua, lo cual le permite examinar los objetos de la superficie. Nuestro "Bruce" mide 8 metros en el film.

La película: La madre de todo este subgénero al que está dedicado el blog y, junto al Drácula de Fisher y el Psicosis de Hitchcock, uno de los tres títulos fundamentales del fantástico, abriendo puertas hasta entonces impensables dentro del género. Obra capital para entender la evolución del cine en el último tercio del s. XX, mucho se ha hablado de este film - incluso se han escrito diversas tesis al respecto - y es difícil añadir nada nuevo al tema. De hecho es impensable que un solo lector de este espacio no la haya visionado alguna vez. El film está dividido en dos claros actos - frente a la clásica estructura de tres - que se hacen evidentes no solo por la trama sino incluso por la planificación de los planos, el tratamiento del ritmo e incluso la banda sonora mucho más terrorífica en su primera parte para tornarse épica en la segunda mitad.

Teniendo en cuenta sus fuentes literarias la historia no es sino un hábil cruce de "Un enemigo del pueblo" de Henrik Ibsen (un peligro amenaza a la comunidad y el único que se atreve a denunciarlo es estigmatizado y desautorizado por las fuerzas públicas) , que correspondería a la primera mitad del film, y el "Moby Dick" de Melville (la búsqueda y captura esta vez de un enorme tiburón blanco, con remedo del propio capitán Ahab en el personaje de Quinn). Al joven Spielberg no le gustaba la novela de Benchley - ...a Peter no parece gustarle ninguno de sus personajes, no son atractivos para el lector. Además, la subtrama romántica parece sacada de Peyton Place - así que contrató a Carl Gottlieb, para que cambiara todo lo que no le convencía. Resulta curioso que una de las cosas que hiciera Gottlieb fuera reducir a la mínima expresión el personaje que él mismo interpretará en el film, Meadows -en el tráiler original lo vemos en la segunda secuencia, con gorra y polo azul yendo tras Brody - . La enemistad entre Spielberg y Benchley, se perpetuó y de hecho el director bautizó a uno de los personajes más negativos de Encuentros en la Tercera Fase como "Mayor Benchley".

Todas estas peripecias - más las sobradamente conocidas  referente al animatronic diseñado por Robert A. Mattey - hicieron paradójicamente de Jaws lo que hoy es: una absoluta obra maestra del cine de evasión, con un retrato breve pero certero de sus inolvidables personajes, un sentido del suspense digno de un director ya maduro y unos golpes de efecto sencillamente geniales que hace que disfrutemos del film con cada nuevo visionado.

A destacar: Se habla mucho de la inolvidable secuencia en la que Quinn narra a sus compañeros su experiencia en el Indianápolis - monólogo a cargo de John Milius y el propio Shaw -, pero si hay que destacar una secuencia es sin duda la del ataque del tiburón al pequeño Kintner en la playa. Spielberg logra, como pocas veces se ha visto en un film, introducir en la cotidianeidad de una escena familiar el terror más irrazonable en una secuencia que mil veces visto sigue poniendo los pelos de punta por su crudeza.




Tráiler Original de 1975

sábado, 21 de julio de 2012

20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO (USA, 1954)


Título original: 20.000 Leagues Under The Sea. Dirección: Richard Fleischer. Guión: Earl Felton. Producción: Walt Disney Productions. Música: Paul J. Smith. Intérpretes: Kirk Douglas, James Mason, Paul Lukas, Peter Lorre, Robert J. Wilke, Ted de Corsia, Carleton Young, J.M. Kerrigan.  Duración: 127 minutos.

De qué va: Año 1868. Numerosos barcos mercantes están sufriendo ataques de lo que parece ser una enorme criatura submarina de origen desconocido. El gobierno estadounidense decide fletar un buque de guerra para investigar lo sucedido. En su interior navega el prestigioso investigador francés Profesor Pierre Aronnax (Paul Lukas) y su ayudante (Peter Lorre). Tras varios días de infructuosa búsqueda, el buque es embestido por la criatura y naufraga sin remedio.

La criatura: El aspecto del Nautilus en los primeros compases del film es tratado efectivamente como si de un monstruo submarino se tratara, logrando momentos muy inquietantes. Pero la verdadera estrella es el famoso calamar gigante que ataca al submarino y que está perfectamente recreado. También aparecen unos cuantos y voraces tiburones.

La película: Maravillosa adaptación de la novela de Verne que supone uno de los mayores logros en materia de cine de aventuras que el cine ha dado hasta nuestros días. Todo aquí es cuidado al detalle, desde el tratamiento del color con una magnífica fotografía del operador austro-húngaro Franz Planer (Cartas a una desconocida, Horizontes de grandeza), a un reparto estelar en el que cada intérprete logra una simbiosis absoluta con su personaje. Así, si Kirk Douglas interpreta a la perfección al socarrón e impulsivo arponero Ned Land, no es menos cierto que James Mason encarna a un inolvidable Capitán Nemo, nihilista, reservado y despótico, con un peculiar sentido del deber y la justicia.

Por si todas las cualidades artísticas y su deslumbrante aspecto visual no fueran suficientes, el film no evita las implicaciones políticas y filosóficas que ofrece la novela original, mostrando una reflexión sobre los peligros del despotismo ilustrado del capitán Nemo, algo que se acerca peligrosamente a una falsa apariencia de democracia que tenemos algunos paises occidentales.Pasa por ser la mejor película Disney de acción real y, desde luego, la mejor adaptación de Julio Verne jamás realizada hasta la fecha. Obra maestra.

A destacar: En la cinta brillan con luz propia los efectos especiales de Robert A. Mattey especialmente en la secuencia del ataque del calamar, que en la novela no tiene mayor trascendencia. Realizado de noche y en medio de un mar embravecido para evitar  que los cables que manejaban a la criatura se hicieran muy evidentes, todavía sorprende hoy día su perfecta realización. Este trabajo precisamente hizo que un joven Spielberg solicitara los servicios de Mattey para recrear bajo el mar a otra criatura en otra gran epopeya marina que cambiaría para siempre el cine de monstruos marinos: Jaws (1975)  




TRÁILER DEL FILM

lunes, 18 de junio de 2012

MOBY DICK (USA, 1956)


Título original: Moby Dick. Dirección: John Huston. Guión: Ray Bradbury y John Huston. Producción: Metro Goldwyn Mayer. Música: Philip Sainton. Intérpretes: Gregory Peck, Richard Basehart, Leo Genn, Friedrich von Ledebur, Harry Andrews, Francis De Wolff, James Robertson Justice, Bernard Miles, Orson Welles. Duración: 110 minutos.

De qué va: Ismael (Richar Basehart) y su reciente amigo Queequeg (Friedrich von Ledebur), un extraño ballenero que tiene toda su piel tatuada, embarcan como tripulantes en el Peequog, un barco gobernado con mano tiránica por su capitán, el temido Ahab (Gregory Peck) cuya única obsesión es acabar con la gigantesca ballena blanca que le amputó la pierna.

La criatura: Una vieja y enorme ballena que parece inmune a todos los arpones y que lleva en su gruesa piel blanca las cicatrices de cientos de heridas provocadas por los balleneros que han intentado en vano capturarla. Dada la fecha de rodaje, todavía sorprende su creíble recreación en pantalla

La película: Aun hoy día la más célebre y mejor de todas las adaptaciones que de la obra de Melville se han hecho, ejemplo perfecto a la hora de adaptar con concisión y gran capacidad de síntesis la que quizá sea la novela más colosal de la literatura norteamericana, todo un tratado acerca de la vida e historia de las ballenas.

Huston asume la producción y dirección mezclando imágenes reales - dotando algunos momentos del film de un acertado aire documental - con otra recreaciones en estudio ciertamente logradas. En este sentido, el apartado técnico es sobresaliente y aun hoy día supera los efectos especiales de producciones más modernas.

Es verdad que se ha hablado mucho del controvertido reparto, empezando por un Gregory Peck demasiado joven y atractivo para el papel, pero lo cierto es que su caracterización ya se ha convertido en la imagen icónica por antonomasia del Capitan Ahab.
Puede que no esté entre las obras maestras de John Huston pero, desde luego, supera con nota la prueba resultando un entretenimiento de primera clase para todos los públicos.

A destacar: Valga este título para hacer un pequeño recordatorio y homenaje al guionista del film, uno de los mayores escritores del género fantástico que ha dado el siglo XX: el recientemente fallecido Ray Bradbury.




Tráiler del film

sábado, 7 de abril de 2012

MOBY DICK (USA, Gran Bretaña, Australia, 1998)

Título original: Moby Dick (Tv). Dirección: Franc Roddam. Guión: Franc Roddam & Anton Diether. Producción: American Zoetrope, Nine Network Australia, USA Pictures & Whale Productions Limited. Música: Christopher Gordon. Intérpretes: Henry Thomas, Ted Levine, Patrick Stewart, Piripi Waretini, Bruce Spence, Hugh Keays-Byrne, Shane Connor, Dominic Purcell, Gregory Peck.  Duración: 176 minutos.

De qué va: Nueva adaptación, más o menos fiel, de la monumental novela de Herman Melville, esta vez para formato mini-serie de dos episodios. De nuevo la obsesión del Capitán Ahab por capturar a una gigantesca ballena blanca sin importarle, para ello, poner en peligro la integridad de toda su tripulación.

La criatura: A estas alturas Moby Dick necesita poca presentación. Un gigantesco cachalote de color blanco y una inteligencia y fuerza superior a la de cualquiera de su especie, lo cual le ha servido para sobrevivir a todo ataque humano. Bien realizada en su versión animatronic, pero mucho más decepcionante su recreación digital, mostrando un nivel parecido al de las producciones Asylum.

La película: Mini Serie en dos capítulos que presenta todos los defectos típicos de esta clase de coproducciones. Duración excesiva, dirección plana, discreta realización técnica - es increíble el estatismo que presentan los interiores del barco incluso con marejada - y un casting desigual.

Con todo, el evidente esfuerzo en la producción y un cuidado en la fidelidad al texto hacen de este producto un entretenimiento digno para una tarde aburrida. La elección del reparto es cuando menos discutible, con la gris interpretación de un desconocido  Piripi Waretini como Queequeg, o la sorprendente elección de un Patrick Steward - pre-profesor Xavier de los X Men - encarnando al propio Ahab, un personaje que requería una presencia más contundente que el físico de 1,78 del actor británico. Afortunadamente el talento de Steward suple por momentos la inadecuada elección aunque casi siempre queda eclipsado por un magnífico Ted Levine como antagonista del tiránico capitán. A Levine, buen actor secundario a reivindicar, le hemos visto como el capitán Stottlemeyer en la serie Monk, así como en El Silencio de los corderos o Shutter Island. Para nostálgicos, encontramos además a Henry Thomas, el niño protagonista de E.T, el extraterrestre, interpretando a Ismael, el narrador de la historia.
Buen score de Christopher Gordon, que años más tarde volvería a orquestar otro título de aventuras marinas: Master and Commander, al otro lado del mundo.

A destacar: La presencia de un anciano Gregory Peck en una secuencia donde interpreta al reverendo Mapple. Esta breve intervención supuso la última aparición en pantalla del soberbio actor - anterior intérprete del Capitán Ahab en la versión de John Huston - y le aportó el Globo de Oro al mejor intérprete secundario en 1999.


Primera aparición de la gigantesca ballena blanca

domingo, 19 de febrero de 2012

2010: MOBY DICK (USA, 2010)

Título original: 2010: Moby Dick. Dirección: Trey Stokes. Guión: Paul Bales. Producción: The Asylum. Música: Chris Ridenhour. Intérpretes: Barry Bostwick, Renée O´Connor, Matt Lagan, Adam Grimes, Derrick Scott, Dean Keryling, Jay Gillespie.  Duración: 87 minutos.

De qué va: El Capitán Ahab roba el Pequod, un submarino atómico de la marina norteamericana, con la intención de dar caza a una gigantesca ballena blanca, Moby Dick, que es la responsable de que perdiera su pierna cuando era un joven marino. En su persecución recoge a una joven bióloga, la Dra. Michelle Herman - ¿lo pillan? -, para que le ayude en su búsqueda aunque esta no parece muy dispuesta a secundar las aviesas intenciones del capitán.

La criatura: Ya se sabe que en The Asylum "cuanto más, mejor". Una ballena de proporciones estratosféricas que no corresponde a la especie cachalote de la novela original y, aunque conserva el color blanco, tiene más bien el aspecto de una ballena azul. Como suele ser habitual en la productora, pésimamente recreada siempre en CGI.

La película: Una idea que puede tener su gracia, es cierto, pero no se emocionen ustedes. Se trata de una producción Asylum con todo lo que ello comporta: banalización del argumento, guión inexistente, pobrísimos efectos especiales,  actores con el piloto automático puesto y música machacona como único argumento para provocar tensión en el espectador. A pesar de todo, aunque ninguna de las implicaciones políticas, religiosas o antropológicas del texto original de Herman Melville se encuentran, por supuesto, en esta paupérrima adaptación, de algún modo queda algún poso del hecho de coger una gran novela como Moby Dick y trasladarla al siglo 21, sustituyendo el ballenero por un submarino de idéntico nombre y mostrando constantes alusiones a la novela.

En el reparto destacamos dos rostros muy conocidos para los televidentes: Barry Boswick, al que todos recordamos como torpe alcalde en Spin City, interpretando al Capitán Ahab y a Renée O´Connor -  la intrépida Gabrielle, compañera de Xena - que encarna a la joven bióloga, remedo del Ismael de la novela original, y que ya había trabajado para el director en la serie de Ciencia-Ficción Ark.

Lo más sangrante de esta producción, al fin y al cabo, es que deja patente una forma muy concreta de entender la producción fílmica: películas baratísimas dirigidas a un público excesivamente infantil o poco exigente, con efectistas campañas publicitarias dispuestas a recaudar a algún despistadillo - cada vez menos -  y sin ningún valor artístico o técnico que pueda mínimamente salvarse. Aquí el hecho de adaptar una de las obras cumbres de la literatura norteamericana  y de que contrataran, a tal efecto, a un prometedor director de cortometrajes, el joven Trey Stokes, deja a las claras que este mecanismo engulle cualquier posibilidad de hacer mella de un modo mínimamente talentoso en toda esta metralla fílmica que como gigantesco cachalote nos llega periódicamente y de manera siempre rimbombante.

A destacar: La carencia de sentido del ridículo de la productora no tiene límites. Prueba de ello es la secuencia en la que la enorme ballena, sintiéndose acosada por los humanos, decide poner tierra por medio huyendo por la playa y sorprendiendo a propios y extraños con un gran salto con el que atraviesa la isla de punta a punta. Como lo leen.



Trailer original

miércoles, 21 de diciembre de 2011

EL CAZADOR DE TIBURONES (Italia-España-México, 1979)

Título original: Il cacciatore di squali. Dirección: Enzo G. Castellari. Guión: Tito Carpi, Jaime Comas Gil, Jesús R. Folgar, Alfredo Giannetti. Producción: Tei Film International y Arca Films. Música: Guido De Angelis, Maurizio De Angelis. Intérpretes: Franco Nero, Jorge Luke, Michael Forest, Eduardo Fajardo, Werner Pochath, Patricia Rivera, Mirta Miller, Enzo G. Castellari.  Duración: 91 minutos.

De qué va: Un enigmático italo-americano vive en un pequeño pueblo mexicano, dedicado a la caza de tiburones. En realidad busca un valioso botín de 100 millones de dólares procedentes de un avión que, tras un accidente  tiempo atrás, permanece en las profundidades del océano. Pero no es el único que va en busca de ese dinero.

La criatura: Como el título indica, tiburones. No se especifica la especie aunque, por el tamaño y aspecto, podrían ser tiburones mako. En cualquier caso, personajes muy secundarios en este título ya que apenas entran en acción hasta el tramo final siempre  mediante la filmación de tiburones reales, interactuando con actores (o más bien con sus dobles).

La película: Película de tintes aventureros, con una trama absolutamente convencional aunque servida con oficio por el casi siempre eficiente Enzo G. Castellari. Podríamos decir que el título entra de lleno en el aluvión de explotaciones italianas de Tiburón aunque aquí el concurso de los escualos sea casi anecdótico y se limite a echarle una mano al bueno de Franco Nero en su enfrentamiento final con los mafiosos de turno. Castellari -que se reserva un pequeño papel como uno de los esbirros del Capitán Gómez- apenas puede hacer avanzar un trillado guión hasta su media hora final donde comienzan a precipitarse los acontecimientos.

Nero incorpora características de dos de sus personajes de Spaguetti western más emblemáticos, el look de Keoma -otra cinta dirigida por Castellari- y el carácter lacónico de Django - de hecho en algunos países, como Alemania, la cinta llegó a estrenarse como Django y los tiburones (sic) -. Completa un interesante reparto el gran Eduardo Fajardo interpretando uno de sus característicos villanos y , la por lo general penosa, Mirta Miller que pone al menos un toque sexy a la cinta en compañía de la mexicana Patricia Rivera que es la única que enseña algo más que bikini. El habitual buen acabado técnico de su director y algunas relativas novedades - la persecución entre un hidroavión y una lancha, la forma que idea Nero para rescatar el dinero del avión naufragado- terminan de configurar una cinta modesta pero finalmente entretenida.

A destacar: La magnífica fotografía de unos de los mejores operadores españoles de la historia, Ramón Pérez Cubero - El Abuelo -  y las tomas submarinas de Ramón Bravo - Tintorera, Nueva York bajo el terror de los Zombies -.



Trailer original de El Cazador de tiburones

domingo, 13 de noviembre de 2011

MEGA SHARK vs. CROCOSAURUS (USA, 2010)

Dirección: Christopher Ray. Guión: Micho Rutare, Naomi L. Selfman. Producción: The Asylum. Música: Chris Ridenhour. Intérpretes: Jaleel White, Gary Stretch, Sarah Lieving, Robert Picardo, Gerald Webb, Hannah Cowley, Steven Mason, Dylan Vox, Nicola Lambo. Duración: 83 minutos.

De qué va: El megalodón de la primera parte ha vuelto y esta vez su objetivo son los gigantescos huevos de un cocodrilo enorme que plantará cara al escualo con tal de defender su prole. El Dr. Terry McCormick (Jaleel White) se unirá al agente Hutchinson (Sarah Lieving) y a un experto caza cocodrilos (Gary Stretch) para detener la amenaza que se cierne sobre la Humanidad.

La criatura: De nuevo el megalodón que gusta de hacer cabriolas por el aire. Ahora se enfrenta a un cocodrilo prehistórico - ¿un crocosaurio?- no de 4 ni de 40, no: de 400 metros. Pásmense.

La película: No debió irles mal con la aquí reseñada Mega Shark vs. Giant Octopus puesto que repitieron la operación al dedillo en esta continuación en toda regla. El megalodón sobrevivió al enfrentamiento con el pulpo gigantesco y esta vez va a por los cientos de huevos que un cocodrilo enorme va diseminando por todo el globo terráqueo como si de un esturión se tratara.

Aunque pudiera parecer imposible, los responsables consiguen hacer un título tan infame como el primero, con un guión sin pies ni cabeza donde los personajes -calificativo demasiado generoso- se limitan a ir de aquí para allá en helicóptero y donde las situaciones surrealistas se suceden sin desmayo. Con todo, el problema principal no radica en un guión y diálogos que bien podría haber escrito un niño de ocho años, no. El principal inconveniente - y que hace absolutamente insufrible esta experiencia- es que los efectos especiales jamás logran dotar de un mínimo de realismo a las criaturas, siendo imposible tomar en serio nada de lo que acontece. De este modo, los animales jamás interactuan con los actores de carne y hueso creando dos planos distintos dentro del mismo film, deslavazado y sin sentido: uno con las reacciones de los actores a lo que se supone que sucede ante sus ojos, otro con dibujos animados de baja resolución de los monstruitos repitiendo siempre los mismos gestos en un bucle que denota la pobreza de medios y de interés por hacer algo mínimamente decente.

Dirige el cotarro el hijo de Fred Olen Ray que no parece haber heredado la gracia - discutible, pero gracia al fin y al cabo -  del padre aunque por lo menos evita el tono videoclipero de la primera y cuida un poquito más el diseño de los interiores. Algo es algo, aunque en esta ocasión sea muy poco.

A destacar: Entre el reparto principal, compuesto por los inexpresivos Sarah Lieving - 666: The Child - y Gary Strecht - Alejandro Magno - , encontramos nada más y nada menos que a Jaleel White, al que toda una generación siempre recordaremos como el inefable Steve Urkel en la serie Cosas de casa. White, hay que decirlo, es el único que intenta tomarse en serio su papel en este desaguisado. Pero ni por esas.


Trailer de este bodrio

domingo, 6 de noviembre de 2011

MEGA SHARK vs. GIANT OCTOPUS (USA, 2009)

Dirección: Jack Perez. Guión: Jack Perez. Producción: The Asylum. Música: Chris Ridenhour. Intérpretes: Deborah Gibson, Lorenzo Lamas, Sean Lawlor, Vic Chao, Jonathan Nation, Mark Hengst, Michael Teh, Dustin Harnish, Cooper Harris,  Myles Cranford. Duración: 86 minutos.

De qué va: Debido a unos experimentos militares, un gigantesco pulpo y un megalodón son liberados del glaciar que ha supuesto su cárcel durante miles de años. El escualo se dedica a sembrar el terror en la costa de California mientras que el pulpo hace lo propio en aguas japonesas. Las autoridades reúnen a un grupo de científicos para que trabajen en la creación de un remedio que pueda detener a ambas criaturas.


La criatura: Por un lado un megalodón de proporciones estratosféricas. De aspecto muy similar a nuestro temible tiburón blanco, en realidad los científicos no se ponen de acuerdo acerca del tamaño que alcanzaban estas criaturas prehistóricas. Actualmente se piensa que pudieron llegar a las 15-20 metros.  Por otro lado un gigantesco pulpo del que no se tienen tantas certezas científicas de que pudiera existir alguna vez. Ambos  pésimamente recreados por ordenador.

La película: De desfachatez absoluta podemos tildar este título de la productora Asylum, especialista en agigantar todo tipo de bichos para ir soltándolos en pantalla de dos en dos sin ningún tipo de orden o concierto. Los responsables pensaron que si conseguían juntar a dos monstruos marinos de reminiscencias míticas, como son el megalodón y el kraken, el éxito estaba asegurado. Por el camino no se percataron que a ello hay que unir algo de presupuesto, otro tanto de talento y un poquito de interés. Ninguna de estas tres cosas campan por aquí ni por asomo.

Dejando a un lado la inverosimilitud de las situaciones que demuestran un total desprecio por todo lo que huela a rigor o seriedad expositiva - con un tiburón de varias toneladas capaz de alcanzar el vuelo de un avión de pasajeros, de alcanzar los 500 nudos de velocidad, más de 900 km/h, o de comerse el mismísimo puente de San Francisco -, lo que nos queda es un presupuesto irrisorio, con una desvergonzada reutilización de decorados y planos a lo largo del metraje, donde la misma pobre recreación de una cabina de mandos se utiliza para dos barcos y un submarino distintos, donde un juego infantil de química pretende hacerse pasar por un laboratorio científico y un simple figurante con metralleta sirve para desplazarnos hasta una base militar y otra científica. A esto unimos un guión preocupantemente pueril y una dirección de un señor que nos hace poner seriamente en duda que haya visto alguna vez una película completa, con una edición a base de irritantes flash en blanco y negro para unir sus secuencias inconexas - abstenerse los epilépticos - y unos efectos especiales sencillamente atroces.


Con el reparto no nos meteremos, que bastante tienen con intentar tomarse en serio este disparate. Aparte del ínclito Lorenzo Lamas tenemos a la maciza Deborah Gibson, cantante de cierta fama en Estados Unidos allá por los 80 o a Sean Lawlor, lejos ya los tiempos en los que interpretó al padre de William Wallace en Braveheart.


Ni siquiera nos queda el consuelo de recordarnos a aquellos títulos de serie b de los 50, infinitamente más honestos y mejor acabados que este, uno de los más descarados intentos en los últimos años de sacar dinero por la vía fácil y sin ningún tipo de respeto ni por el medio ni por el espectador adulto. En esta ocasión, ni el tráiler engaña a nadie.


A destacar: Entre tanto desastre vamos a mencionar, por marciana, la historia de amor entre Emma y el Dr. Shimada. Al menos hacen una -ridícula, eso sí- apuesta por el mestizaje.



Trailer del engendro