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jueves, 27 de septiembre de 2012

INCIDENT AT LOCH NESS (Reino Unido, 2004)

Dirección: Zack Penn. Guión: Werner Herzog & Zack Penn. Producción: 20th Century Fox. Música: Henning Lohner. Intérpretes: Werner Herzog, Zack Penn, Kitana Baker, Gabriel Beristain, Rusell Williams II, David A. Davison, Michael Karnow, Robert O´Meara, John Bailey. Duración: 96 minutos.

 De qué va: El prestigioso director alemán Werner Herzog se desplaza a Escocia para dirigir su nueva película, un documental que intentará poner luz a las falacias relativas a la leyenda del monstruo del Lago Ness. Pero el productor de dicho documental, Zack Penn, tiene otros planes que difieren mucho del objetivo planteado por Herzog. Ello provoca numerosos enfrentamientos en el equipo de rodaje que vendrán a sumarse a una serie de misteriosos acontecimientos durante la filmación.

La criatura: El famoso monstruo bautizado cariñosamente como "Nessie".  Sin duda el enigma criptozoológico que más ríos de tinta a provocado junto al abominable Hombre de las Nieves. Esta criatura es descrita por algunos como una enorme serpiente de mar, por otros como un gigantesco plesiosaurio. Su ¿aparición? acentuará ese doble plano mito-realidad, engaño-verdad científica que el film plantea de un modo tan elocuente como divertido.

La película: Singular (falso) documental que despliega toda una reflexión acerca de la verdad y el engaño y, por encima de todo, de la responsabilidad que el cine tiene a la hora de exponer unos hechos y plantear unas circunstancias dadas. El film  sigue el trabajo de cámara de John Bailey, director de fotografía de películas como Silverado o Mejor imposible, que está realizando su propio documental acerca del proceso de creación de Werner Herzog, uno de los grandes directores de la cinematografía mundial.

La película funciona a distintos niveles, como documental entorno a la figura del controvertido director aleman, como una divertida y feroz sátira del mundo del cine y sus espurios intereses para convertirse finalmente, en su tercio final, en un verdadero film de horror, que sigue la estela de títulos como El proyecto de la bruja de Blair o REC. El concurso de una serie de intérpretes y técnicos interpretándose a sí mismos y la convicción de sus actuaciones hace que el experimento, si no redondo, si que suponga una de las más refrescantes propuestas de los últimos años y, desde luego, el mejor film que se ha rodado hasta la fecha acerca del monstruo del lago Ness.

A destacar: Figura controvertida, cineasta de raza, Werner Herzog se nos destapa aquí como un intérprete de primera con una capacidad de reírse de si mismo - incluido guiño a su famoso enfrentamiento a punta de pistola con Klaus Kinski - solo al alcance de los grandes.  

 

 
Trailer del Documental
 

lunes, 20 de agosto de 2012

BLACK WATER (Australia, 2007)


Dirección: David Nerlich & Andrew Traucki. Guión: David Nerlich & Andrew Traucki. Producción: The Australian Film Commission. Música: Rafael may. Intérpretes: Maeve Dermody, Diana Glenn, Ben Osenbould, Fiona Press, Andy Rodoreda.  Duración: 84 minutos.

De qué va: Grace y su marido, Adam, junto a la hermana de la primera, Lee, pasan unas vacaciones por el norte de Australia. Deciden salir a pescar a los pantanos en compañía de Jim, un guía de la zona. De repente su bote da una fuerte sacudida y vuelca. Jim desaparece y los tres turistas se ven obligados a encaramarse a un árbol ante la terrible realidad: han sido atacados por un enorme cocodrilo.

La criatura: Un cocodrilo de agua salada. Es el mayor reptil viviente y también el más feroz. Pueden medir de 4 a 7 metros y tiene la mayor potencia de mandíbula del reino animal (1770 kg/cm2). Extendido por todo el norte de Australia y sudeste asiático, el cocodrilo de agua salada es sumamente inteligente y rápido tanto en agua como en tierra, no temiendo incluso enfrentarse al temible tiburón blanco. Una auténtica máquina de matar, en definitiva.

La película: Inspirada en hechos reales convenientemente dramatizados para la ocasión, Black Water es, dentro de su modestia, un notable film que apenas da un momento de respiro al espectador.
Realizada a la limón por dos jóvenes directores como David Nerlitch y el argentino afincado en Australia, Andrew Traucki que luego repetiría fórmula con la también estimable El arrecife, el film queda perjudicado por sus escasos medios de producción no en relación a su factura, que es impecable, si no en lo relativo a su distribución, ya que quedó injustamente eclipsada por un título casi calcado como es El territorio de la bestia (Rogue), realizada con mayores medios pero, a la postre inferior a la que nos ocupa.
Muy bien interpretada por sus protagonistas, el film se beneficia de un inteligente tratamiento del suspense, basado más que en las apariciones del monstruo, en la incertidumbre de dónde se encontrará este y por donde atacará la próxima vez. El cocodrilo aparece relativamente poco, solo se le intuye, se oyen chapoteos, se ve arremolinarse el agua. La eliminación del tradicional punto de vista privilegiado del espectador hace que nos situemos en la misma situación que los personajes, logrando altas dosis de tensión durante todo el metraje. Recomendable.

A destacar: El estilo semi-documental y realista del film todavía nos introduce más en la trama. De hecho, uno de los ataques del animal fue real, y Traucki escapó de milagro a la embestida. No así la cámara que llegó a ser mordida por el cocodrilo. Afortunadamente esta se recuperó y ese metraje pudo ser integrado en el film. 




TRÁILER OFICIAL

domingo, 11 de marzo de 2012

ANACONDA 4: RASTRO DE SANGRE (Rumanía-USA, 2009)

Título original: Anacondas: Trail of Blood. Dirección: Don E. FauntLeRoy. Guión: David C. Olson. Producción: Castel Film Romania, Hollywood Media Bridge & Sony Pictures Home Entertainment. Música: Peter Meisner. Intérpretes: Crystal Allen, John Rhys-Davies, Danny Midwinter, Linden Ashby, Ana Ularu, Calin Stanciu, Claudiu Bleont, Anca-loana Androne, Emil Hostina, Dan Badarau.  Duración: 84 minutos.


De qué va: Tras conseguir en la tercera parte un ejemplar de anaconda genéticamente mejorada, un científico logra obtener por fin el suero regenerativo. No obstante la serpiente escapa una vez más, matando a todo el que se encuentra a su paso por los intrincados bosques de Rumania. La doctora Amanda Hayes sigue sus pasos de cerca, decidida a acabar con ella antes de que cause más víctimas.

La criatura: De nuevo una super-serpiente más rápida, más fuerte, más voraz y ahora con una añadido extra: es capaz de autoregenerarse de prácticamente cualquier herida, lo cual la hace muy difícil de eliminar. De nuevo un bicho completamente diseñado y recreado por efectos digitales. Y esto cada vez nos lo creemos menos.

La película: Un título rodado al mismo tiempo que su tercera parte, en una típica operación 2x1, "que si tienes contratados ya a los actores y desplazado el equipo a las localizaciones rumanas ¿por qué no aprovechar?", pensaron.

Contra todo pronóstico, la película resulta mucho más entretenida que su título mellizo debido a diferentes causas. En primer lugar se abusa menos de los CGI en efectos gore, circunstancia esta que es de agradecer. En segundo lugar, y paradójicamente, las apariciones de la serpiente están más espaciadas, centrándoce la historia en un grupo de paleontólogos que realizan unas excavaciones  por la zona de caza del bífido y que se ven involcurados involutariamente en la lucha entre el voraz animal y un grupo de mercenarios que la buscan para obtener la recompensa. Así las persecuciones sin sentido de la tercera parte dan paso aquí a una trama mejor estructurada y unos personajes algo más interesantes. Pero que nadie se entusiasme demasiado puesto que la película nunca abandona su condición de mero producto de consumo rápido para espectadores poco exigentes, aunque es de agradecer esa pequeña novedad que evita que el film sea tan previsible como su antecesora.

Desgraciadamente el tercio final vuelve a unos derroteros excesivamente trillados, y mal contados además, que nos hacen despertar del espejismo que disfrutamos por unos instantes. Por cierto, y es justo reseñarlo en una web dedicada exclusivamente a bichos marinos, aquí se obvia por completo que el hábitat natural de la anaconda es el agua, desarrollándose toda la cción en tierra firme. Con todo no era cuestión de dejar esta saga coja, razón de su inclusión en el blog.

A destacar: Plagado de actores rumanos - no hay más que ver el reparto cuyos apellidos delatan su origen centroeuropeo - tenemos que destacar la participación de una estrella en ciernes como la guapa Ana Ularu - Periferic - . Estupenda actriz a la que habrá que seguirle la pista desde ya



Trailer de Anaconda 4

jueves, 2 de febrero de 2012

ANACONDA 3: La Amenaza (USA-Rumanía, 2008)

Título original: Anaconda 3: The Offspring. Dirección: Don E. FauntLeRoy. Guión: Nicholas Davidoff, David C. Olson. Producción: Castel Film. Música: Peter meisner. Intérpretes: Crystal Allen, David Hasselhoff, John Rhys-Davies, Patrick Regis, Anthony Green, Alin Olteanu, Toma Danila, Mihaela Elena Oros, Bogdan Uritescu.  Duración: 85 minutos.

De qué va: Un multimillonario (John Rhys-Davies) consigue criar en laboratorio una pareja de anacondas hipervitaminadas y supermineralizadas gracias a la orquídea sangrienta del título precedente. Cuando las serpientes logran escapar de su cautiverio, es menester contratar a un grupo de cazadores encabezados por Hammett (David Hasselhoff) para atraparlas antes que estas se reproduzcan.

La criatura: Una pareja de super-anacondas de 18 metros, más rápidas, ágiles y violentas de lo normal merced a los efectos secundarios del tratamiento a base de la orquídea sangrienta - véase Anacondas: la cacería por la orquídea sangrienta  -. Su recreación se limita a unos deficientes CGI que hacen añorar los efectos especiales de los títulos anteriores - que tampoco eran cosas de otro mundo, por cierto - .

La película: Flojísima producción televisiva que masacra sin pudor elementos sacados directamente de Predator e incluso Alien. Desde los primeros instantes nos damos cuenta de la modestia de la propuesta, intentando hacer pasar un bosque transilvano por una jungla tropical y mostrando unos CGI paupérrimos que llegan hasta el punto de mostrarnos a las serpientes desplazándose ¡en línea recta! pasando por encima de las leyes de la física y la anatomía de estos reptiles - los técnicos de efectos debían ser los únicos que no saben que las serpientes se desplazan por ondulación lateral -.

El principal problema de la cinta no son todas estas incoherencias, sino la pobreza de su guión, de una simpleza aplastante y que avanza a base de topicazos del género. Esto provoca un inmediato cansancio al descubrir a los diez minutos de metraje que esta película nos la sabemos de memoria.

Del reparto no podemos menos que destacar la  - cuando menos bizarra - elección de Hasselhoff. Su mejor interpretación hasta la fecha, para qué engañarnos, la tuvo en Bob Esponja, the movie, donde, en un ejercicio de sana ironía, era capaz de reírse de su propia imagen parodiando su papel de vigilante de la playa. Si aquí hubiera optado de nuevo por la autocaricatura hubiera tenido un pase, pero desgraciadamente tanto director como actor eligen tomarse en serio un personaje que no hay por donde cogerlo. El magnífico John Rhys-Davies - 12 días de terror, En busca del Arca perdida - pasa por allí para cobrar su cheque y la sexy Crystal Allen nos hace de la socorrida bióloga con remordimientos, ofreciéndonos unas poses impagables cada vez que empuña una pistola. La película está diseñada - es un decir - para continuar inmediatamente con una cuarta parte donde no repetirá Hasselhoff  aunque volveremos a disfrutar de la anatomía de Allen y la desgana de Rhys-Davies.

A destacar: Como único motivo de diversión, el director carga las tintas con escenas de gore verbenero en los primeros instantes de la cinta. Desgraciadamente, el splatter pronto da paso a la socorrida y falsa sangre digital.  



Trailer del film

lunes, 26 de diciembre de 2011

ANACONDAS: La Cacería por la Orquídea Sangrienta (USA, 2004)

Título original: Anacondas: The Hunt for the Blood Orchid. Dirección: Dwight H. Little. Guión: John Claflin & Daniel Zelman. Producción: Screen Gems. Música: Nerida Tyson-Chew. Intérpretes: KaDee Strickland, Johnny Messner, Matthew Marsden, Nicholas Gonzalez, Salli Richardson-Whitfield, Morris Chestnut, Karl Yune, Eugene Byrd, Andy Anderson.  Duración: 92 minutos.

De qué va: Una expedición financiada por una multinacional farmacéutica viaja a la isla de Borneo en busca de una rara orquídea que posee unas propiedades que permiten retardar los efectos del envejecimiento. En el camino se encontrarán con un grupo de gigantescas y hambrientas serpientes

La criatura: Como el título indica, nos encontramos de nuevo con las temibles Anacondas. Estas han aumentado el tamaño y la fuerza de manera considerable gracias a que en su dieta han incorporada a la mencionada orquídea sangrienta. Además se encuentra en periodo de apareamiento, lo cual las hace especialmente activas. También es mala suerte...

La película: Secuela directa de Anaconda, podríamos decir que en su primera media hora es prácticamente un remake de aquella, cambiando el rodaje de un documental por una expedición científica. Técnicamente superior, el avance en los efectos infográficos se hacen notar en esos siete años que separan ambos títulos, con una recreación de las serpientes bastante más creíble. Desgraciadamente el guión sigue paso por paso los tópicos de este tipo de aventuras, con una trama previsible y unos personajes excesivamente estereotipados que difícilmente ayudan a la identificación del espectador y cuya mayor empatía la provoca el mono del capitán que interpeta el apolíneo aunque más bien insulso Johnny Messner - Lágrimas del sol - .

Afortunadamente, el poco interés que aporta el reparto viene compensado por una apañada dirección de Dwight H. Little, - Prison Break, Asesinato en la Casa Blanca -  artesano de escasa personalidad pero suficientemente conocedor del oficio, que logra algún que otro buen momento de tensión y un acabado técnico bastante competente, en especial  la excelente fotografía de Stephen F. Windon - Rapa Nui, Deep blue sea -.

Puro cine palomitero que en muchos aspectos puede resultar superior a su predecesora y que, desde luego, sirve para pasar un rato entretenidísimo sin más pretensiones, lo cual no es poco. Ahora que si lo que se busca es originalidad, este no es su título.

A destacar: La secuencia de la cascada, muy bien rodada y que supone un importante punto de giro en una trama que, hasta ese momento, se había limitado a imitar el primer título sin apenas desviarse un ápice.


Trailer del Film

domingo, 6 de noviembre de 2011

MEGA SHARK vs. GIANT OCTOPUS (USA, 2009)

Dirección: Jack Perez. Guión: Jack Perez. Producción: The Asylum. Música: Chris Ridenhour. Intérpretes: Deborah Gibson, Lorenzo Lamas, Sean Lawlor, Vic Chao, Jonathan Nation, Mark Hengst, Michael Teh, Dustin Harnish, Cooper Harris,  Myles Cranford. Duración: 86 minutos.

De qué va: Debido a unos experimentos militares, un gigantesco pulpo y un megalodón son liberados del glaciar que ha supuesto su cárcel durante miles de años. El escualo se dedica a sembrar el terror en la costa de California mientras que el pulpo hace lo propio en aguas japonesas. Las autoridades reúnen a un grupo de científicos para que trabajen en la creación de un remedio que pueda detener a ambas criaturas.


La criatura: Por un lado un megalodón de proporciones estratosféricas. De aspecto muy similar a nuestro temible tiburón blanco, en realidad los científicos no se ponen de acuerdo acerca del tamaño que alcanzaban estas criaturas prehistóricas. Actualmente se piensa que pudieron llegar a las 15-20 metros.  Por otro lado un gigantesco pulpo del que no se tienen tantas certezas científicas de que pudiera existir alguna vez. Ambos  pésimamente recreados por ordenador.

La película: De desfachatez absoluta podemos tildar este título de la productora Asylum, especialista en agigantar todo tipo de bichos para ir soltándolos en pantalla de dos en dos sin ningún tipo de orden o concierto. Los responsables pensaron que si conseguían juntar a dos monstruos marinos de reminiscencias míticas, como son el megalodón y el kraken, el éxito estaba asegurado. Por el camino no se percataron que a ello hay que unir algo de presupuesto, otro tanto de talento y un poquito de interés. Ninguna de estas tres cosas campan por aquí ni por asomo.

Dejando a un lado la inverosimilitud de las situaciones que demuestran un total desprecio por todo lo que huela a rigor o seriedad expositiva - con un tiburón de varias toneladas capaz de alcanzar el vuelo de un avión de pasajeros, de alcanzar los 500 nudos de velocidad, más de 900 km/h, o de comerse el mismísimo puente de San Francisco -, lo que nos queda es un presupuesto irrisorio, con una desvergonzada reutilización de decorados y planos a lo largo del metraje, donde la misma pobre recreación de una cabina de mandos se utiliza para dos barcos y un submarino distintos, donde un juego infantil de química pretende hacerse pasar por un laboratorio científico y un simple figurante con metralleta sirve para desplazarnos hasta una base militar y otra científica. A esto unimos un guión preocupantemente pueril y una dirección de un señor que nos hace poner seriamente en duda que haya visto alguna vez una película completa, con una edición a base de irritantes flash en blanco y negro para unir sus secuencias inconexas - abstenerse los epilépticos - y unos efectos especiales sencillamente atroces.


Con el reparto no nos meteremos, que bastante tienen con intentar tomarse en serio este disparate. Aparte del ínclito Lorenzo Lamas tenemos a la maciza Deborah Gibson, cantante de cierta fama en Estados Unidos allá por los 80 o a Sean Lawlor, lejos ya los tiempos en los que interpretó al padre de William Wallace en Braveheart.


Ni siquiera nos queda el consuelo de recordarnos a aquellos títulos de serie b de los 50, infinitamente más honestos y mejor acabados que este, uno de los más descarados intentos en los últimos años de sacar dinero por la vía fácil y sin ningún tipo de respeto ni por el medio ni por el espectador adulto. En esta ocasión, ni el tráiler engaña a nadie.


A destacar: Entre tanto desastre vamos a mencionar, por marciana, la historia de amor entre Emma y el Dr. Shimada. Al menos hacen una -ridícula, eso sí- apuesta por el mestizaje.



Trailer del engendro

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EL ATAQUE DE LOS TIBURONES (USA-Sudáfrica, 2005)

Título original: Spring Break Shark Attack. Dirección: Paul Shapiro. Guión: James LaRosa. Producción: Von Zerneck Sertner Films & Film Afrika Worldwide. Música: Danny Lux. Intérpretes: Shannon Lucio, Riley Smith, Wayne Thornley, Junstin Baldoni, Bianca Lishansky, Genevieve Howard, Warren McAslan, Kathy Baker, Bryan Brown.  Duración: 90 minutos.



De qué va: Danielle (Shannon Lucio) se escapa, sin el consentimiento de sus padres, de puente con sus amigas a una localidad costera de Florida, donde trabaja su hermano, Charlie, estudiante de biología. Este está preparando un estudio acerca de los efectos que comporta en el ecosistema la creación de un malecón artificial con fines turísticos. Danielle por su parte conoce a  J. T, un pijillo de playa, de profesión sus ligues, y  a Shane, el chico bueno y listo que trabaja en el pequeño negocio de su madre (Kathy Baker) para costearse los estudios.


La criatura: Tiburones tigre. Estos tiburones, que pueden alcanzar los 7 metros de longitud reciben su nombre de unas flanjas oscuras en el dorso y costados que van desapareciendo con la edad. Extremadamente corpulento, la disposición de sus dientes y mandíbula lo hacen un depredador muy peligroso. Entró en el cine por la puerta grande de mano de Spielberg. Si recordamos, es el primer tiburón que cazan después de la muerte del niño en Jaws, y que no convence al oceanógrafo Matt Hooper como responsable de las muertes.

La película: El Spring Break del título original es un puente de primavera en el que tradicionalmente  los estudiantes americanos aprovechan para viajar a la costa y ponerse hasta las cejas de bebida y magreos. Así pues, resulta una excelente excusa para mostrar una película en la que enormes tiburones se zampan a adolescentes subidos de testosterona.  Desgraciadamente muy poco de eso hay y los tiburones son aquí apenas un añadido a una historia digna de cualquier episodio de Sensación de vivir, en el que Danielle, una chica por lo general obediente y abnegada, decide echar una canita al aire por mala influencia de sus pijísimas amigas y se debatirá entre el típico cachitas ligón de playa o el chico trabajador y honrado que trabaja ayudando a su madre.

Es una lástima que el aceptable apartado técnico -incluido una buena recreación de los tiburones tigre - esté al servicio de una nadería tan mayúscula en la que apenas podemos salvar un par de secuencias con claros guiños al Piraña de Joe Dante o al Tiburón de Spielberg. El final, de tan delirante, hasta puede resultar divertido.

En el reparto la estupenda  Kathy Baker - Eduardo Manostijeras, El secreto de los Abbott -  y el australiano Bryan Brown que vivió una pequeña época dorada en la década de los 80 gracias a títulos como FX: Efectos mortales o Gorilas en la niebla. Aunque, la verdad, tampoco es que tengan mucho que hacer sus respectivos personajes en esta película. En resumidas cuentas, si está aburrido haga algo que nunca harían los protagonistas de este film - abrir un libro -,  y no pierda el tiempo con este Spring Break Shark Attack.

A destacar: Ustedes me disculparán que resulte tan mundano en esta ocasión, pero lo mejor con diferencia son las curvas de Shannon Lucio, formas que ya quedaron grabadas en nuestras retinas gracias a series como Prison Break o Sangre Fresca. Para la audiencia femenina los morritos de  Riley Smith o de Baldoni tampoco tendrán desperdicio.



Danielle en el agua

lunes, 24 de octubre de 2011

LA BESTIA MARINA (USA, 2008)

Título original: Troglodyte (The Sea Beast). Dirección: Paul Ziller. Guión: Paul Ziller. Producción: NBC Universal. Música: Chuck Cirino. Intérpretes: Corin Nemec, Camille Sullivan, Miriam McDonald, Daniel Wisler, Gwynyth Walsh, Brent Stait, Gary Hudson, Christie Laing, Brandon Jay McLaren, Roman Podhora.  Duración: 84 minutos.

De qué va: Un barco pesquero pierde a uno de sus tripulantes en el trascurso de una tempestad. El capitán cree haber visto a una extraña criatura en el momento de la desaparición pero, por miedo a no ser tomado en serio, decide callar. Lo que no puede sospechar es que ha traído al puerto, pegado al casco de su barco a un polizonte que sembrará el caos y la destrucción.



La criatura: Una criatura anfibia que, por su aspecto, parece una mezcla entre pez abisal y tritón. Extremadamente voraz, con una dieta en la que predomina la carne humana, este ser es igualmente peligroso en tierra firme, con una agilidad asombrosa y la capacidad de mimetizarse con el entorno. El adulto, probablemente hermafrodita, mide cerca de los 4 metros y utiliza una larguísima lengua retráctil, a la manera de los camaleones.

La película: Entretenida cinta producida para el canal Sci-fy, que se eleva sobre producciones similares gracias a su buen ritmo, la gran cantidad de gore y el hábil empleo de los escasos recursos que maneja.
Con todo, la película no deja de moverse en unos márgenes discretos principalmente debido a un guión que sigue al dedillo todos los lugares comunes del género sin apenas atisbo de originalidad. El realizador  ofrece casi desde el primer momento la figura del monstruo con todo detalle lo que, tras la sorpresa inicial, supone que este pierda efectividad muy pronto por muy logrado que esté su diseño. Diseño que tampoco es que sea un dechado de originalidad y el cual parece recoger elementos de The Relic y de Depredador sin ningún rubor y acrecentando la sensación de déjà vu. Por si esto fuera poco, el guión deja numerosos apuntes sin resolver, como el efecto que la mordedura produce a una de sus víctimas o el motivo del porqué unas criaturas que se suponen abisales son tan ágiles trepando y saltando árboles. Además, desaprovecha algunos personajes que parecían destinados a tener mayor peso, caso de Ben, pescador alcoholizado desde que fue testigo de la presencia de los monstruos años atrás - y que, por cierto, muestra un look clavadito al de Quinn en Tiburón, como podrá observarse en el tráiler -.

No obstante, si se es capaz de abstraerse de lo ya apuntado, este refrito de monstruos podrá proporcionar un rato divertido merced al desparpajo con el que son rodadas ciertas escenas de acción y el espíritu de genuina serie B que, aunque sea por breves instantes, asoma a lo largo del metraje.

A destacar: Como detalle macabro, señalar que la criatura-madre escupe una saliva que paraliza a sus presas, las cuales no pueden sino presenciar impotentes cómo son devoradas vivas. Terrible.


Trailer del film

domingo, 9 de octubre de 2011

OCTOPUS 2: Tentáculos asesinos (USA, 2001)

Título original: Octopus 2: River of fear. Dirección: Yossi Wein. Guión: Boaz Davidson & Danny Lerner. Producción: Martien Holdings & Nu Image Films. Música: Bill Wandel. Intérpretes: Michael Reilly Burke, Meredith Morton, Fredric Lehne, John Thaddeus, Chris Williams, Stoyan Angeloy, Paul Vincent O´Connor, Duncan Fraser, Violeta Markovska.  Duración: 90 minutos.



De qué va: Ahora es la bahía de Nueva York la que se encuentra amenazada por un enorme pulpo dispuesto a aguarle las fiestas a los neoyorkinos. Un guardacostas es el único que sospecha lo que sucede pero nadie está dispuesto a darle credibilidad.


La criatura: De nuevo un gran pulpo con muy malas pulgas. Exactamente igual que al del precedente -incluso se permiten utilizar imágenes del primer título en diversas ocasiones- aunque aquí ni se molestan en buscar una coartada o explicación del tamaño y agresividad de la criatura que finalmente tampoco parece ser tan fiero como parecía.

 La película: Secuela de Octopus que en un principio planteaba una premisa más atractiva que la anterior: un gigantesco pulpo dispuesto a arrasar el puerto de Nueva York el mismísimo 4 de julio. Como cabía esperar, un bluff en toda regla, con una inoperante dirección de Yossi Wein -sorprende que haya directores que reciban encargos incluso con los presupuestos con los que se mueve la Nu Image- plena de errores de continuidad, incongruencias de guión, puestas en escena absolutamente planas y un acabado técnico más descuidado que su precedente, que ya es.

 Si alguien pensaba que la cosa no podía ir a peor, el tercio final del film supera todo lo anterior visto, abandonando al pulpo a quince minutos del final para iniciar entonces una sub-trama catastrofista tipo Pánico en el túnel, con una autobús de insoportables niños llorones en peligro y donde todo resulta tan pobre, falso y ridículo que no produce sino vergüenza ajena y expulsa de su visionado a los pocos que para entonces no hayan apretado el stop de su reproductor.

Sonrojante igualmente el modo en el que se justifica el cartel, con el pulpo colgado de la Estatua de la Libertad en claro guiño a la obra seminal del subgénero, Surgió del fondo del mar, donde la criatura se colgaba del Golden Gate de San Francisco: un sueño del protagonista, una pesadilla granguiñolesca que aun así no disculpa los efectos especiales de la secuencia, demasiado pobres para incluirlos en la trama real.

Del reparto, ni hablamos, compuesto por una serie de actores cuyos curriculums delatan que deben pasarse más tiempo en el paro que trabajando.

 A destacar: Muy difícil destacar algo. Si acaso la labor del departamento de marketing, capaz de lograr que un material de derribo de tal magnitud quede resultón en el tráiler que viene a continuación.


Trailer del film

miércoles, 28 de septiembre de 2011

OCTOPUS (USA, 2000)

Título original: Octopus. Dirección: John Eyres. Guión: Michael D. Weiss. Producción: Nu image films & Martien Holdings. Música: Marco Marinangeli. Intérpretes: Jay Harrington, Ravil Isyanov, David Beecroft, Carolyn Lowery, Ricco Ross, Jeff Nuttall, George Stanchev, Martin McDougall.  Duración: 96 minutos.


De qué va: Un submarino norteamericano viaja en misión secreta trasladando a Estados Unidos a un peligroso terrorista internacional. Por el camino se topa con un pulpo de tamaño colosal al que tendrá la desgracia de molestar en su descanso.

La criatura: Un enorme pulpo mutante, cuyo tamaño ha aumentado considerablemente debido a la contaminación de un submarino ruso, hundido durante la guerra fría, que transportaba sustancias químicas destinadas a una hipotética guerra bacteriológica. La mutación incluye además una importante carencia de hierro, lo cual obliga a la criatura a buscar grandes cantidades de proteína convirtiéndose en un ser extremadamente agresivo.

La película: Producción de la Nu image, - con todo lo que ello comporta - que nos presenta una anodina y anacrónica trama de espionaje con terroristas rusos muy malos y agentes norteamericanos que tienen que superar fantasmas del pasado para vencer a los enemigos del presente. Nada nuevo bajo el sol, salvo un pulpo gigantesco que no aparece hasta pasado el primer tercio del metraje.

El principal problema de la cinta - dirigida con fría corrección por el productor-director John Eyres - radica en su guión, plagado de chascarrillos imbéciles y situaciones inverosímiles: la tripulación del submarino, al ser atacada por el pulpo huye en desbandada pero ¿hacia dónde?, el batiscafo está intacto cuando los protagonistas pretenden escapar más tarde en él; las conversaciones triviales se dilatan hasta la desesperación en momentos donde los segundos son vitales para escapar de una cuenta atrás, en el ataque al transatlántico, la criatura parece tener especial predilección por los terroristas, sólo se zampa a gente con acento del este sin tocar al resto del pasaje, y así hasta un largo etc. Un diseño de producción apañado del interior del submarino, una correcta fotografía con una paleta de colores chillones que le dan una estética casi de cómic pulp y los convincente ataques del pulpo elevan algo el nivel sobre otras producciones de la productora.

El reparto es de tercera división dónde sólo reconocemos a Ravil Isyanov, que interpreta de manera convencional al pérfido terrorista. A Isyanov le hemos visto por ejemplo en Arachnid e interpretando a Cornelio en el Hamlet de Kenneth Branagh. Resulta curioso que aquí también se permita recitar a Shakespeare en un momento determinado. La nota sexy la pone Carolyn Lowery cuyos mayores créditos son haber servido de carne de cañón en Candyman. Con todo, y siempre que no se espere gran cosa, puede resultar entretenida.

A destacar: El diseño y la recreación del pulpo, mezcla de animatrónic y primitivos CGI, bastante logrados si tenemos en cuenta el tipo de producción de bajo presupuesto con la que nos encontramos.


Trailer de Octopus


domingo, 18 de septiembre de 2011

AGUAS MORTALES (Alemania-Austria, 2009)

Título original: Tod aus der Tiefe (Death water). Dirección: Hans Horn. Guión: Günter Knarr, Phillipp Weinges. Producción: Crazy Films & Epo-Film. Música: Peter Horn, Andrej Melita. Intérpretes: Lavinia Wilson, Hubertus Grimm, Fahri Ögün Yardim, Katja Weitzenböck, Xavier Hutter, Sieruan Casey, Johanna Dürolf, Wolfgang Raach.  Duración: 97 minutos.

De qué va: En una plataforma petrolífera situada en el Mar del Norte se produce un extraño accidente. El incidente coincide con la aparición de un virulento brote de infección de origen desconocido y que afecta a los que se han bañado recientemente en el mar. La doctora Eva Meinert tendrá que enfrentarse a la epidemia mientras intenta superar una fuerte crisis familiar.

 La criatura: Probablemente la más diminuta que aparezca en esta web dedicada a criaturas marinas. Células eucariotas, microorganismos unicelulares que han permanecido en un estado de hibernación durante millones de años y que una grieta en el fondo marino los libera con funestas consecuencias. Las mono células pronto decidirán aprovechar el tiempo perdido, seguir su curso natural de la evolución y unirse unas a otras para crear organismos más complejos.

La película: Producción alemana dirigida por Hans Horn, que ya tenía cierta experiencia en films marinos al rodar A la deriva, comercializada absurdamente como la segunda parte de Open Water.  Con un comienzo que nos introduce hábilmente en la vida de los distintos personajes que van a confluir en la historia, la película sigue una estructura muy similar a la de otros tantos films del género, teniendo en Tiburón su referente inmediato, esto es: amenaza que surge imprevisiblemente, autoridades que se resisten a creer en ella hasta que no hay más remedio que rendirse a las evidencias, protagonistas que se unen y salen en busca de la criatura.
Con claras reminiscencias al título de James Cameron, Abyss, el film está rodado con ritmo y una buena resolución técnica -mención especial merecen las estupendas tomas marinas- aunque hay que achacarle una demasiado evidente servidumbre a los esquemas del cine hollywoodense más comercial que le resta credibilidad a muchas secuencias y le hacen caer en lugares comunes del género que en un principio parecía sortear con habilidad. En este sentido, resulta curioso que los dos carteles con los que se ha promocionado el film, el que nos ocupa y otro en el que aparece la aleta de un tiburón, tienen bien poco que ver con las imágenes que vamos a ver durante su metraje.
Bien interpretada por actores que no nos dicen nada por estos lares, la película supone un inofensivo pero decididamente entretenido título preferible a muchos otros films que nos llegan del mercado americano con más bombo y platillos.

A destacar: Una primera media hora ejemplar, narrada con mucho brío y que nos introduce de manera irresistible en la trama.


Secuencia del film